Oyster Story
Nació de la visión de Hans Wilsdorf. El fundador de Rolex trató de hacer del reloj de pulsera una parte integrante de las innovaciones tecnológicas que transformaron la sociedad a principios del siglo XX. Cien años después de revolucionar el mundo de la relojería, el Oyster sigue expandiéndose, ayudando a todos los usuarios a perseguir sus objetivos personales.
Precisión cronométrica, hermeticidad y cuerda automática: estos tres desafíos clave y logros relojeros fundamentales consolidarían el éxito de un visionario y forjarían el destino de un reloj revolucionario.
El desafío de la precisión
En 1910, un reloj Rolex recibió un certificado de precisión cronométrica de la Oficina Oficial de Control del Funcionamiento de Relojes de Bienne, Suiza. Así pues, se demostró que este reloj de pulsera era tan preciso como un reloj de bolsillo, la referencia de la época. Unos años más tarde, en 1914, el mundo de la relojería se quedó asombrado una vez más, cuando otro reloj de pulsera Rolex recibió un certificado de Clase «A» del Observatorio de Kew, en Gran Bretaña. Por lo general, esta distinción se reservaba a los grandes cronómetros marinos.
Gracias a estos logros, Rolex contribuyó de manera significativa a la credibilidad del reloj de pulsera, que anteriormente había sido considerado como una simple joya muy poco fiable en términos de precisión. Tras haber superado el desafío de precisión, Rolex centró su atención en diseñar un armazón impecable para proteger sus movimientos.
Del Oyster al Oyster Perpetual
La invención del Oyster en 1926 supuso un importante avance en la relojería. La caja, que daría nombre a un reloj de pulsera, era completamente hermética al agua y al polvo gracias a su sistema de bisel, fondo y corona enroscados sobre la carrura.
Esta revolución relojera se puso a prueba en 1927 cuando la inglesa Mercedes Gleitze cruzó el canal entre Francia e Inglaterra a nado, pasando más de diez horas en las frías aguas. El reloj que llevaba, un Oyster de oro, siguió funcionando a la perfección.
El desarrollo en 1931 de un sistema de cuerda automática revolucionario, el rotor Perpetual, mejoró aún más el rendimiento de los relojes Rolex. Preciso, hermético y ahora autónomo, el Oyster se había convertido en «Perpetual».
Un laboratorio a cielo abierto
«Rendimiento bajo presión»: esa era la filosofía de Hans Wilsdorf, quien, tras la hazaña de Mercedes Gleitze, confió relojes Oyster a varios exploradores, científicos, atletas, pilotos, navegantes, alpinistas y submarinistas. Estos hombres y mujeres pusieron a prueba la fiabilidad de los relojes Rolex desde las cumbres más altas hasta los océanos más profundos, convirtiendo nuestro planeta en un laboratorio a cielo abierto. Sus valoraciones permitieron a los ingenieros de la manufactura perfeccionar los relojes Oyster y mejorarlos constantemente.
Una colección impulsada por la innovación
Mayor resistencia a la presión y a los campos magnéticos de alta intensidad, bisel giratorio graduado, un segundo huso horario... Desde mediados de 1940, los modelos se multiplican y especializan cada vez más para satisfacer una amplia gama de necesidades. Desde el primer Oyster surgió toda una familia de relojes. Cada uno de ellos ha establecido el estándar en su categoría y muchos han sido aclamados como iconos del diseño de relojes.
Un compromiso de futuro
La historia del Oyster también está marcada por los numerosos logros de usuarios emblemáticos de Rolex.
La marca apoya a atletas cuya experiencia, rigor, técnica y capacidad para inspirar a las generaciones más jóvenes han contribuido a dar forma a la historia de su deporte. Rolex sigue demostrando este compromiso colaborando con las instituciones más prestigiosas de la hípica, el golf, el automovilismo, el tenis y la vela.
Esta búsqueda de la excelencia también impulsa a las personas apoyadas por la Iniciativa Perpetual Arts, cuyo talento deja una huella duradera en la cultura global. Al apoyar a estos maestros de la emoción, así como a las instituciones donde actúan, Rolex se esfuerza por preservar y transmitir los valores humanos fundamentales que defiende.
Este compromiso con el futuro también se expresa a través de la Iniciativa Perpetual Planet, impulsada por quienes comparten su experiencia para afrontar los desafíos medioambientales de nuestro tiempo. Hoy en día, estos agentes de cambio se basan en el legado de los primeros exploradores, esforzándose por mejorar nuestra comprensión del mundo para encontrar maneras de protegerlo.
La nueva certificación Superlative Chronometer
En 2026, Rolex amplía los criterios de su certificación Superlative Chronometer: la resistencia al magnetismo, la fiabilidad y la durabilidad se unen ahora a la precisión, la hermeticidad, la cuerda automática y la autonomía, alcanzando un total de siete pilares de excelencia. La constante búsqueda de la mejora siempre ha estado en el corazón de Rolex y esta filosofía se refleja en cada uno de sus relojes. Una expresión de este compromiso de superar constantemente los límites es la búsqueda continua de la precisión cronométrica por parte de la marca. Esto ha conducido al desarrollo de relojes atómicos ópticos pioneros, dando acceso a la manufactura a un nivel de precisión sin precedentes. Estas herramientas innovadoras y de vanguardia son los nuevos guardianes del tiempo en Rolex, y forman parte de la red internacional que establece la Hora Universal Coordinada (UTC).
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